Nuestra Historia

La idea de contar con un sistema micro financiero data del año 1998, fecha en la que la Municipalidad Distrital de Cotarusi, siendo Alcalde el Sr. Roberto Vicencio Ramírez, aprueba el Plan Integral de Desarrollo del distrito, donde se establece que el financiamiento era parte esencial para el desarrollo integral de una localidad. Esta propuesta primigenia, no precisaba bajo qué modelo se debería estructurar dicho sistema financiero; sin embargo, si fue una iniciativa sugerente sobre la cual se elaboraron perfiles de un posible programa de créditos rurales, con el auspicio de la ONG IDCCA. Propuesta que fue acogida por la entidad de cooperación belga, SOSFAIM.

En efecto, el programa funcionó exitosamente durante los años 1999 y 2000, administrado por IDCCA, gracias a los fondos otorgados por SOSFAIM. Eran fondos rotatorios, destinados a atender la demanda de créditos de los comuneros beneficiarios del programa: Cotarusi, Pampamarca, Colca, Izcahuaca, y San Miguel de Mestizas, Posteriormente, con la creación de la Cooperativa, dichos fondos pasarían a ser administrados por la Cooperativa como fondos de garantía a favor de las referidas comunidades.

Ante el impacto positivo del programa y el buen desempeño de los beneficiarios, expresados en la baja morosidad, SOSFAIM sugiere la continuidad del Programa, pero a condición de su formalización legal o que sea administrada por una operadora especializada. Entonces se abre un proceso de debate en torno a la búsqueda de una alternativa organizativa, involucrando a todos los actores. De esta forma se allanó el camino hacia el modelo cooperativo. Para los comuneros (pequeños agricultores y alpaqueros), no era difícil entender la doctrina cooperativa, porque son herederos de una cultura ancestral basada en la práctica de valores que coincidencon los valores y principios cooperativos. Este proceso culmina el 15 de febrero del año 2001, fecha histórica para nuestra cooperativa, pues aquel día, en una magna asamblea, los asistentes de las cuatro comunidades previamente convocados, decidieron fundar la cooperativa. Se fundó en medio de la crisis económica y en un contexto muy difícil para el sistema cooperativo, ya que muchas y grandes cooperativas habían sido liquidadas. De otro lado, los pequeños productores agropecuarios y todos los pobres del campo, particularmente las poblaciones rurales de las comunidades, estaban excluidos del sistema bancario, pues el sistema financiero tradicional sólo servía a quienes pueden y tienen.

Nuestra Cooperativa

Sabemos que en el futuro tenemos que afrontar diversos retos y desafíos, por ello nuestro desempeño debe mejorar de manera integral. Depende de nosotros mismos cuanto avanzamos en la educación cooperativa y la capacitación especializada para nuestros ejecutivos, así garantizar y consolidar no sólo nuestra condición de líder en microfinanzas rurales, sino también nuestro sueño de una cooperativa grande, eficiente y autosuficiente para estar a la altura del tamaño de las necesidades de nuestros socios, sin renunciar a su naturaleza ni a su esencia cooperativa. Reiteramos nuestra invocación y evocamos a la esencia del cooperativismo, cuyo fin es más alto, noble y ambicioso, donde el ahorro y crédito sólo son medios, el fin sigue siendo el hombre, el socio. Por eso somos diferentes de otros sistemas lucrativos, no podemos ser lo mismo. Debemos crecer integralmente, sin excluir lo económico. No sólo ver créditos y ahorros, también ver otras necesidades vitales: consumo, educación, salud, transporte, vivienda, etc.. Que somos un ente vivo en la comunidad y todos pueden servirse de esta.

Nos importa tener al socio satisfecho con nuestros servicios, y que sea consciente que es él mismo el gestor de su propia satisfacción, eso es nuestra ganancia. Soñamos en socios que aporten y sepan que él es el dueño de la Cooperativa; los directivos que ostentan dichos cargos sepan que cederán sus puestos a otros. Sepan que la cooperativa es de valores y no sólo de dinero, la democracia, la igualdad, la equidad, la responsabilidad personal y social, la ayuda mutua y la solidaridad en los cuales se sintetiza la cooperación como sistema económico y social.

Hay lecciones aprendidas que nos permite superar con audacia muchas malas prácticas cooperativas. La cooperativa es más que una entidad una familia donde la toma de decisiones y la educación son fundamentales para su desarrollo, aunque demanda altos costos y tiempo. Si el socio es el centro de nuestra atención, tenemos cuidar mucho la calidad de cartera, así aunque perdamos dinero ganaremos personas, socios, sin afectar honorabilidades y dignidades. Deben desterrarse definitivamente las malas prácticas como el de imputarle al socio prestatario deudas incobrables o morosas, cuando esas consecuencias son responsabilidades institucionales.